lunes 25 de mayo de 2009

EL HADA DE LA FELICIDAD


Sueño con el color de sus alas; la veo volando frente a mi y sonriéndome. Se acerca tanto que puedo ver el brillo de su aura... es de un azul tan celeste que cega la vista pero sus enormes alas violácias hacen que vuelva a distinguirla de entre la luminosidad.

Me dice, con una voz casi imperceptible, suave, rítmica:

- Te concedo la felicidad.


Y despierto de mi ensoñación estando Ricard aun en casa, esta sentado en mis piernas frontándome un poco de crema en la espalda cuando me dice: "Te has quedado dormida". He soñado con ella, digo señalando la mesa del comedor. Y alli esta mi musa. El hada aun de blanco, con los pinceles en remojo y los tubos de colores a punto para que les diera vida.
"¡¡¡ La vi cariño, la vi y sé como tengo que pintarla, lleva un vestido verde y no es rúbia!!!
Me levanto del sofá a toda prisa y me siento en la silla mirándola fijamente. Al poco tiempo ya le he dado forma a la figura, dándole unos toques anaranjados en las setas en las que está sentada; diseñando el vestido tal y como lo ví, dejándome aun en blanco su larga melena a la espera de encontrar ese bello negro azabache que tenía en mi sueño.

De repente me doy cuenta que Ricard sigue alli plantado en el sofá, aun con las piernas arqueadas como si mi cuerpo aun estuviera allí. Me mira encandilado por mi lujúria creativa y enseguida viene a darme un beso. Un beso que me dio la calidez que necesaría para pasar, otra vez, 8 horas sola. En la inmensidad de mi casa. Ahora, con mi nueva afición: CREAR NUESTRA HADA DE LA SUERTE.
Le despido con deseo, para que cuando vuelva, sienta la pasión de tenerme y que me despierte con ternura y me atrape en el mejor de los orgasmos hasta perder el sentido de nuevo y ver el Hada otra vez.

- Dame vida. Te lo suplico, dáme vida.
- ¿Y cómo puedo hacerlo?,
- Haz que vuele.... haz que vuele.... haz que vuele....
Ahora lo comprendo, tengo que pintarle las alas. Solo así estará viva y me concederá la felicidad.
Me levanto de un brinco, aun con la mano de mi hombre sujetándome el pecho. Cuando llego al comedor, ella sigue allí, tan bella como anoche, tan muerta como en la tienda pero con un haz de luz que entra por el porticón de madera justo en las alas. Y allí es donde tengo que trabajar ahora.
Primero hago la mezcla, un poco de azul, otro poco de rojo. Mezclo, me tranquilizo, me hundo en el blanco para aclarar el tono. Y listo. Lo tengo. Y empiezo a pintar.
Mi mente se queda en la más absoluta calma mientras veo como las finísimas líneas de mi pincel dan alma y poder a la pronto resucitada Hada.
Ahora necesito otro tono y vuelvo a abrir el tubo azul y vuelco un poquito más y de nuevo mi pincel dando círculos iguales hasta formar ese rosa pálido que sé que deben tener el interior de sus alas.
Me quedo sorprendida por ese olor a café que invade mi nariz.
Me levanto y voy instintivamente hacia la cocina y veo a Ricard de pie, miedio sonámbulo, preparando dos tazas.
- Buenos días. -Le digo encantada de tener conmigo su presencia-.
- Buenos días. -Sonríe mientras encaja mi beso.
- Ya estás con el hada.
- Sí, -digo mientras acepto esa taza y me dirijo de nuevo al salón-.
Y él me acompaña y se se queda allí sentado en la mesa, observando cómo pincelada tras pincelada cubro el blanco terrorífico de la figura.

- Gracias por este maravilloso regalo, cariño.
- Quiero que la hagas tan bonita como tu, y que podamos tenerla siempre con nosotros.
- Si, ella me ha dicho en mi sueño que en cuanto le diera vida, nos concederia la FELICIDAD.

Y allí queda mi hada, en espera de otra noche de divina soledad. En la que yo y la creatividad nos fusionamos y jugamos a ser Dios.


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Montse :)