lunes 23 de noviembre de 2009

UNA BUENA DIETA!!!


LA DIETA SOSTENIBLE

"Dieta" y "sostenible" parecen términos contradictorios, ya que "dieta" se asocia a un régimen que se realiza temporalmente, mientras que "sostenible" indica lo contrario, es decir una forma de hacer las cosas que resulta óptimo para el equilibrio del sistema, y por tanto tiene vocación de permanencia.

Sin embargo, he decidido unirlo, porque responde bastante bien a la última tendencia en dietas, que es la de no hacer dieta propiamente dicha, sino incorporar las ventajas de cada dieta a los hábitos.

De hecho, la mayor parte de las mujeres que tienen un cuerpo "diez" confiesan no hacer grandes sacrificios. Al contrario, afirman disfrutar comiendo lo que les conviene, y se conceden de vez en cuando algún "extra" de esos le dan a una la sensación de disfrutar de la vida.

Pero vamos a definir qué sería la dieta sostenible. Es la que:

  • Produce resultados positivos sobre el organismo (No produce efectos secundarios negativos sobre la salud)
  • El peso adecuado es el resultado, no el objetivo.
  • Es agradable a los sentidos. Por tanto, es apetecible y mantenible.

En cualquier caso, las evidencias demuestran que:

  • Es más eficaz trabajar a favor de nuestro cuerpo, que luchar contra los kilos, es decir, contra nosotras. Partir de un sentimiento de rechazo por el propio cuerpo convierte el "hacer dieta" en un proceso cargado de ansiedad. Buscar objetivos realistas, siempre basados en lo que uno es: el desapego por el resultado que propugnan los budistas es en estos casos de gran ayuda: la sensación de fracaso engorda mucho.
  • Da mejores resultados, y sobre todo, más duraderos, ir educando y cambiando los hábitos poco a poco, que hacer un esfuerzo puntual de un mes, para luego abandonar y atiborrarse. Eso permite, entre otras cosas, descubrir que una comida sana puede ser deliciosa, aunque además sea saludable. Muchas cosas nos gustan porque estamos habituados. Hay que acabar con el viejo dicho de que todo lo bueno es ilegal, inmoral o engorda. Conseguir —o descubrir- que nos gusta comer aquello que más nos conviene es el objetivo.
  • Por tanto, es más importante la estrategia que la fuerza de voluntad. La estrategia pasa por conocer cuales son realmente nuestras necesidades (fisiológicas y emocionales), e ir cambiando aquello con lo que nos hemos acostumbrado a satisfacerlas.
  • Distinguir lo cotidiano de lo ocasional. Lo espartano genera mucha rigidez mental. No interpretes una excepción como un fracaso, sino como un premio (ocasional). Una cena con los amigos el fin de semana no tiene por qué convertirse en una tortura porque la cena sea … una fondue de queso, por ejemplo. Relajate y goza… pero controla la cantidad, y mira a ver con qué lo complementas. Eso sí, al día siguiente, continúa disfrutando como si tal cosa con tu ensalada de berros con aguacate y tu ensalada de garbanzos con cuscús.
  • Encuentra tu fórmula personal. Lo que es ideal para una persona, puede no convenir a otra. Hay quien se siente ligera y fenomenal comiendo ensalada y un pescado a la plancha … y quien se siente inflada como una boa constrictor con ese menú.
    Pautas que ayudan a perder peso, aunque no hagas dieta:
  • Desayuna como un rey, come como un príncipe, cena como un pobre. Esto necesita poco comentario. Lo que se come por la mañana tiene todo el día para ser metabolizado. Lo que se come por la noche, tiene toda la noche para ser almacenado.
  • Sustituye los azúcares de alto índice glucémico (azúcar y carbohidratos refinados), por azúcares de bajo I.G. (cereales integrales y derivados —arroz integral, pan integral, etc.-, legumbres, verdura tanto en ensalada como formando parte de los platos). Cuando más refinado, molido, cocinado, procesado está un alimento, más se eleva su I.G. Los azucares rápidos son estimulantes del apetito y de la formación de grasas.
  • Legumbres y cereales integrales tienen la ventaja de que para cocinarse se hidratan, aumentando su volumen por dos o tres, lo que unido a su contenido en fibra, y en hidratos de carbono lentos, les da un gran poder saciante. Usa el mínimo (o nada) de embutido en su cocinado.
  • Pasar hambre no es útil. Es más útil satisfacerte con alimentos de calidad, pero con gran capacidad saciante. Si tomas alimentos refinados y desvitalizados y tienes insuficiencia en micronutrientes (vitaminas y minerales), tu organismo tratará de conseguirlo… haciéndote comer. Por tanto, disminuye las cantidades, pero no te saltes ninguna comida. Si tienes hambre entre horas, come una pieza de fruta.
  • Las grasas son un almacén de toxinas, que entran en el sistema cuando esas grasas comienzan a quemarse. Cualquier dieta encaminada a quemar grasas acumuladas debe incluir gran cantidad de alimentos depurativos (verduras y frutas), plantas depurativas, e incluso ayudar con alguna sauna. Por el mismo motivo, hay que evitar el estreñimiento, para evitar que esas sustancias reingresen en el torrente circulatorio.
  • No elimines completamente las grasas. Mejor evita las grasas saturadas (grasas animales, margarinas) y las frituras, y toma grasas de calidad (aceite de oliva de primera presión, pescado azul, etc.), eso sí, controlando la cantidad.
  • La ortodoxia naturista, la de la antidieta y varias ortodoxias más desaconsejan la fruta después de comer, porque se digiere enseguida y fermenta, causando gases, etc. Todo eso es verdad. Pero también ocurre que hay a quien le apetece algo dulce después de una comida salada. En ese caso, siempre será mejor tomar una manzana … que galletas con chocolate.
  • Come lo suficiente, sin saciarte, pero aumenta tu metabolismo haciendo ejercicio regularmente.
  • Ayuda a movilizar los depósitos mediante masaje, o mediante cepillado de la piel en seco, seguido de duchas alternas caliente-frío, acabando en frío. Las aplicaciones de frío deben de ser breves. Esto mejora la circulación y hace que llegue sangre y mejore el drenaje de zonas mal irrigadas (celulitis).
  • La sopa de miso con algas wakame puede ser de gran ayuda. Las algas contienen yodo, que tiene el efecto de estimular suavemente la tiroides. Además, son alcalinizantes y remineralizantes, y estimulan el Qi digestivo. El miso es muy rico en enzimas digestivas.
    Encuentra tu fórmula personal, la que te hace sentir bien a ti.
    --
    Montse :)

1 comentarios:

Cuaderno de Cocina dijo...

Hola Montse! Mil gracias por tu comentario en mi blog. La verdad es que no publico por falta de tiempo y también, quizá, de ideas... en realidad mi cocina es la que es, y no da para mucho más de lo que ya he publicado. Además, por falta de tiempo casi no cocino otra cosa que verduras y pescado al vapor. Pero supongo que cualquier día las cosas cambiarán y volveré otra vez a meter las manos en la masa a fondo. Lo dicho, muchísimas gracias por tu comentario, y un beso muy fuerte.